Camino de Santiago en bici, Etapa 7: Navarrete – Villafranca Montes de Oca

Camino de Santiago en bici, Etapa 7: Navarrete – Villafranca Montes de Oca

Primera noche en el Camino de Santiago en la Rioja, y primera también del Camino Francés, y al final con la habitación para mí solo. Genial. He dormido tranquilo y no me he enterado de nada, hasta el punto que cuando bajo a las 8:15 al bar del albergue resulta que ya no quedaba nadie en él. Joer, pero si había un cartel de que a las 9 hay que dejar la habitación libre, pensaba que la gente apuraría un poco más, pero ya se ve que no.

El hospitalero me saluda tras la barra, recordándome que soy el último que queda por salir. Mientras me sirve el café con leche que le he pedido, le pregunto si voy demasiado rezagado o qué:

– Eh… esto… ¿Y cuándo dices que se ha ido la gente?
– Los últimos salían a eso de las ocho, pero lo normal es salir sobre las seis o así.

¿Las seis? Ya estaba asustándome. Normal que ayer casi todos estuviesen acostados a las siete de la tarde.

Creo que me vio con la cara de asombro y continuó:

– Pero bueno, tú vas en bici, esta hora está bien, que vas más rápido.

“No me des estos sustos tete”

¡Menos mal! Porque no creo que fuera capaz de salir a las seis cada día. El hospitalero me recomienda llamar a los albergues sobre las nueve y media de la mañana para reservar plaza, especialmente si voy en bici. Dice que pese a ser mayo el Camino está muy transitado y puede que me cueste encontrar plaza según mi hora de llegada en algunos sitios. Tomo el consejo por si acaso, pero prefiero no llamar e ir a la aventura, que tiene algo más de gracia.

Salgo del albergue por la N-120. Hace frío, pero por suerte tengo un maillot largo. Buena decisión, parece que lo necesitaré.

Tras unos kilómetros por una pista entre viñedos, pronto llego a una pista paralela a la A-12, llena de peregrinos andando. No había visto tanta gente en toda la semana; me toca ir lento, pasando a la gente con cuidado, saludando, etc. Muchos son majetes, pero hay otros que parece que tienen algo contra los ciclistas. Supongo que tiene que haber de todo en el mundo…

El gentío tiene su gracia, pero pensaba que podría avanzar más rápido. Tanta gente no permite tener un ritmo cómodo de pedaleo.

Pronto llego a Ventosa. El camino no llega a entrar en el pueblo, sino que se desvía a mano derecha justo en la entrada. Decido entrar al pueblo para echar un vistazo, pero no veo nada interesante, así que sigo mi camino.

Nájera al fondo

Pasado Ventosa parece que aflojaba la cantidad de gente andando, así que pude rodar cómodo por el continuo sube-baja que trazaba la pista entre los viñedos. Tras unos kilómetros llegaba a Nájera. Ahí me paré a buscar una tienda de bicis, ya que me parecía que la horquilla tenía muy poca presión de aire para el peso extra que llevaba la bici. Localizo una a las afueras gracias a Google Maps, y llamo para preguntar si tienen una bomba para darle un poco de aire. Me confirman que sí y me desvío del camino para llegar ahí.

Me cuesta un poco encontrar la tienda ya que además de bicis, también venden maquinaria agrícola variada (motosierras, cortacéspedes…), supongo que por eso se debe llamar Ciclos Baños Jardinería… Cuando llego, el dueño sale con la bomba para la horquilla y le da aire. Le agradezco la ayuda y me pide que deje una reseña en Maps, con la puntuación que quiera. ¡Se lleva 5 estrellas de largo!

Acá le dejo mis dieses

Deshago camino para volver a Nájera, esta vez más cómodo y con la horquilla mejor tarada para todo el peso que lleva la bici. Cruzo el pueblo y salgo por una pista en ligera subida, donde veo algún que otro sendero que sale paralelo… ¡Cagüenlaleche qué ganas tengo de senderos! Pero este no es el momento, así que sigo pisteando hasta Azofra, donde decido pararme a tomar un café en el primer bar que veo a mano izquierda. Creo que es el peor sitio donde he parado en todo el Camino… El hombre detrás de la barra estaba a sus cosas pasando de todo y de todos, y cuando me sirve el café me pone también una magdalena dentro de una bolsita, una magdalena de estas industriales que venden en el supermercado, vaya, y me cobra 2,20€. Menuda trampa para peregrinos, y yo he caído en ella.

Salgo del bar y sigo mi camino. Llego a ese trozo de pista entre campos donde todo el mundo hace la foto. ¿Que a qué foto me refiero? Pues a esta, que yo no voy a ser menos:

#postureo

Creo que en este trozo de pista adelanto a gente que vi ayer en el albergue, pero ya son 25km desde Navarrete y me parecen muchos en tan poco tiempo, no sé.

La pista vuelve al lado de la A-12 y de ahí empieza a subir sin parar hasta Cirueña. Es una subida larga y tendida, nada de rampones locos (la parte más dura tendrá un 11% aprox). Son 7km en los que se suben unos 100m aproximadamente.

A media subida el GPS pita. “Pilas bajas” veo. Bueno, pues tendré que comprar pilas. A la que voy a darle a “aceptar” para quitar el aviso de la pantalla, el cacharro muere. Ya podía haber avisado un poco antes. Me paro a media subida, pongo el último par de pilas que guardo en la bolsa del manillar… Y no funcionan, están gastadas. Menuda suerte la mía.

Pues nada, a seguir el Camino con las flechas amarillas, tampoco es algo tan dramático. En el próximo pueblo compraré pilas y listo.

Sigo con la subida un rato, y arriba del todo veo una especie de chiringuito que tiene montado un paisano. Vende fruta, bebidas, recuerdos y souvenirs varios… Todo a donativo. Paso de largo porque ya voy bien servido y llego a Cirueña.

El puestecito en cuestión

Cirueña me pareció un poco deprimente, en cierto modo es el reflejo de la España de la crisis económica. En el pueblo no hay nada interesante, lo único un campo de golf, casas a medio construir, obras abandonadas, y las casas que están acabadas lucen todas un aspecto un poco dejado, además de carteles de “se vende”. Callejeo un poco por esas calles semiabandonadas, sin esperanzas de encontrar ningún sitio donde comprar pilas. Las flechas se pierden un poco dentro del pueblo, pero los peregrinos a lo lejos me sirven de referencia para saber hacia donde tengo que seguir.

A la salida de Cirueña vuelvo a retomar las flechas subiendo una pequeña colina. En el punto más alto puedo ver a lo lejos Santo Domingo de la Calzada. En ese momento me giro para ver el camino recorrido, y veo como se acercan tres ciclistas a un ritmo bastante bueno. Demasiado bueno diría yo. Acaban pasando por mi lado a toda hostia, estoy alucinando cómo pueden llevar ese ritmazo de subida, además con alforjas, y con bicis dobles con unos ruedones que deben ser de 27.5”+… Hasta que veo que son e-bikes.

Sacrilegioooooooo

Que conste que no soy un talibán detractor de las e-bikes, de hecho me parecen estupendas para acercar el ciclismo a la gente que tiene problemas físicos y demás, pero aquellos que las usen por vaguerío o para cansarse menos… Pues hacen llorar al niño Jesús. Es lo que hay. Diosito no permite estas cosas.

Al fondo, Santo Domingo de la Calzada

Llego a Santo Domingo de la Calzada y paro la primera fuente que veo para llenar los bidones. Aprovechando la parada ojeo en Google Maps si hay algún supermercado donde pueda ir a comprar pilas, y ya que estoy pues también algo para comer. Al final acabo yendo a un Eroski, donde compro cosas para comer ahora, otras para llevarme, y un pack de 10 pilas. Las pilas cuestan casi como la sangre de unicornio o la tinta de impresora, y me acaba saliendo la compra por 18€. Pero bueno, prefiero tener la seguridad de estar viendo el track en pantalla y no acabar saltando acequias o haciendo subidas de gratis, y diez pilas tienen que durarme para todo el resto del Camino.

Al salir del supermercado voy a darme una vuelta por el centro de Santo Domingo y sello en el centro de interpretación del Camino de Santiago. El sello indica que estoy en el kilómetro 550 del Camino. Tras sellar busco una plaza donde sentarme tranquilamente a comer lo que he comprado. Acabo llegando a Plaza España, y me siento en uno de los bancos/farolas que hay.

En la Plaza de España de Santo Domingo de la Calzada

Resultó ser un sitio no demasiado tranquilo porque llegó un grupo de niños de excursión, empezaron a corretear alrededor, tocar la bici, hacer preguntas chorras… Al principio resultó gracioso, pero pronto se volvió pesado.

Finalmente marcharon y pude comer algo. Mientras acababa de comer vi a lo lejos otro bicigrino sentado en la plaza, a ratos ojeando un libro. El tipo me miraba mucho, y le acabé ofreciendo a lo lejos un poco de lo que estaba comiendo. Quizás tenía hambre, qué sé yo.

Se acercó pero rechazó mi oferta. Lo que estaba buscando era alguien que hablara castellano. Estaba siguiendo las etapas de su guía y hoy tenía previsto acabar en Villafranca Montes de Oca, en el Albergue San Antón Abad, y quería que alguien llamara para reservarle una cama. Le ayudo llamando al sitio, y ya que estaba, aprovechando la llamada reservo una cama para mí también. Prefería ir sin reservar, a la aventura, pero bueno, un día es un día…

Resulta que el tipo es italiano y se llama Carlo, y por lo que me cuenta vive cerca de Roma. Empezó su camino cerca de Lourdes y se perdió e hizo una primera etapa de unos 80km 100% por carretera, qué cosas. Cuando ya estaba dispuesto a irme me dice que me acompaña, ya que vamos al mismo albergue como final de etapa. Bueno, pues nada, unos kilómetros acompañado tampoco me van a sentar mal.

Carlo

Vamos hablando de cualquier cosa, conociéndonos un poco. Me dice que le sorprende que yo viaje tan ligero, que si no me van a faltar cosas. Le cuento un poco lo que llevo (puedes verlo en mi lista de equipaje que llevar al Camino de Santiago en bici), y le pregunto qué lleva él (ya que veo que lleva como el triple de equipaje…). Me recita la lista de cosas, de las cuales estoy seguro que no usará ni la mitad (¿para qué quiere unos vaqueros y unos zapatos de calle?).

Su estilo de pedaleo es curioso, en las bajadas baja hierros a saco y va a fuego sin importarle nada ni nadie, y en las subidas pone el máximo molinillo y se lo toma con calma, subiendo a menos tres por hora. Yo soy más tractor, de ritmillo constante. No acabo de encontrarme cómodo y le digo que si quiere que vaya tirando, que no hace falta que me espere, que ya nos veremos en Villafranca. Me dice que no me preocupe, que me espera y se viene conmigo. Bueno, pues nada…

Un poco antes de llegar a Grañón me dice que tiene que parar “al toilet”. Yo le digo que voy tirando y que ya me pillará.

Paso fugazmente por Grañón y dos kilómetros después de salir me encuentro con un cartel que indica el inicio de la comunidad de Castilla y León. Me paro para hacer unas fotos y creo que veo a Carlo a lo lejos, en Grañón. Unas señoras de Brasil me hacen fotos con el cartel ligeramente vandalizado.

Entrando a Castilla y León

¡Última comunidad antes de Galicia! Me doy cuenta de todo lo que he avanzado pedaleando desde que salí de casa y la verdad es que me impresiona. Nunca antes había estado tan lejos con mi bici.

Tras este cartel el camino se vuelve un pisteo entre verdes colinas, acompañado a ratos por la N-120 a un lado. Al llegar a Redecilla del Camino hay que cruzar la carretera nacional. Tiene mucho tráfico de camiones, y parece que no aminoran mucho la marcha… Después sigo por una pista pegada a la carretera hasta Castildelgado, donde ya el Camino se separa de la nacional para ir por una vieja carretera hasta Viloria de Rioja. Nada reseñable a mi paso por ese pueblo. A partir de aquí el pisteo es paralelo a la N-120 hasta Belorado.

Mural peregrino en Belorado

Belorado parece un pueblo relativamente grande, pero lo veo muerto. Todo cerrado, nadie en las calles, y el día gris que hace hoy le da un aire más desangelado todavía. Pero el pueblo tiene unos cuantos murales y grafitis chulos sobre el Camino de Santiago, en los que me paro a hacer unas fotos. Aquí me doy cuenta que pese a las veces que he parado, Carlo no me ha alcanzado… Y creo que tampoco he ido tan rápido. Habrá parado en algún pueblo de camino.

Voy rodando por pistas, a ratos en el campo, a ratos paralelo a la carretera, a ratos cruzando la N-120 (que vuelvo a repetir que me parece bastante peligrosa). Paso por Tosantos, Villambistia, y Espinosa del Camino. Viendo el perfil de la etapa, toda esta parte tiene una ligera tendencia a subir, pero yo ni me doy cuenta, se me hace bastante ligero y ruedo alegremente.

Finalmente cruzo la N-120 por última vez en el día de hoy, ruedo un trozo por una especie de senderito y llego a Villafranca Montes de Oca. Veo el Albergue en lo alto de una colina, pero pone que es un hotel… ¿Será por eso que lo tengo como sitio recomendable para parar?

Llego y me encuentro con dos Epic S-works atadas en el patio del hotel. Qué nivel, y yo preocupado por dejar mi hierro fuera… ¡Con estas dos al lado no hay nada que temer!

Entro al hotel y comento que llamé hace unas horas. La chica me pide la credencial, la sella, y me lleva a la zona del albergue, que está pegado al hotel.

Albergue Villafranca Montes de Oca
El edificio del albergue, pegado al hotel

Pillo una cama, pongo el saco, las alforjas, e inicio el ritual diario del final de etapa: ducha, lavar la ropa, relajarme y tomar algo, y escribir algunas notas.

Cuando estoy tendiendo la ropa veo que llega un grupo de abueletes franceses al hotel. Llevan unas mochilitas minúsculas y no tienen pinta de estar demasiado cansados. ¿Estarán haciendo el Camino?

Al volver a la habitación veo que Carlo ha llegado y se ha instalado un par de literas más hacia el fondo. Le saludo y comentamos un poco cómo ha ido la etapa. Me dice que se ha parado en un pueblo a tomar un café; normal que no hayamos vuelto a coincidir.

Charlamos un poco y se unen a la conversación dos abueletes que también van en bici. No sé si son los de las S-works, pero no he visto más bicis en el albergue. Son de Manresa y han empezado el Camino desde ahí. Compartimos batallitas del Camí de Sant Jaume, el sufrimiento de Monegros, y el cierzo en el Camino del Ebro. Al rato vuelvo a fuera a ver si la ropa ha secado un poco. Es entonces cuando veo llegar un par de furgonetas negras, y se bajan dos tipos trajeados. Empiezan a descargar maletas y llevarlas a la zona del hotel. ¿Tendrán algo que ver con el grupo de franceses de antes?

Look peregrino estándar + cervecita

La ropa no ha secado nada (normal, con el día que hace…), así que decido hacer algo de tiempo tomándome una cerveza en el bar del hotel/albergue. Mientras me caliento un poco al lado de la chimenea con mi look peregrino (chándal y calcetines con chanclas, un clásico) veo que llega el grupo de franceses de antes,los hombres con pantalones de pinza y camisa, las mujeres con sus vestidos… Piden un par de botellas de cava y se ponen a brindar. Oigo algo por encima, y pese a mi casi nulo conocimiento de francés, entiendo que sí están haciendo el camino, con dos furgonetas de apoyo. ¡Nunca hubiese imaginado hacer el Camino de Santiago así! Nada que ver con todo lo que había visto hasta ahora…

Pero… ¿esto se podía hacer?

Me subo a la zona de albergue a comer algo y me siento en una mesa donde hay más gente. Si no recuerdo mal hay un inglés, un irlandés, un par de alemanas, un matrimonio argentino, un chico marroquí, un par de franceses, y no recuerdo quién más. Muchos llevan coincidiendo durante todas las etapas del Camino. Se vieron en algún punto del inicio y van más o menos a la par. Algunos parece que sean amigos de toda la vida, cosas que hace el Camino. Cenamos, compartimos comida, charlamos de cualquier cosa, algunos se hinchan a beber vino, y sobre las diez y pico de la noche ya va siendo hora de recogerse y nos dispersamos para ir a dormir.

Las diez y pico y las luces así…

El problema es que en la habitación, donde las literas, la luz está encendida a tope. Hostias, ¿y eso? Pregunto a los de Manresa, que los veo despiertos, y me dicen que no hay ningún interruptor, o que ellos no lo han visto, y que parece que aquí se pasa la noche con la luz encendida. No entiendo, no puede ser… ¿cómo se puede dormir así? Veo que la gente duerme con ropa sobre la cara para que no le dé la luz, pero yo con esa claridad no puedo conciliar el sueño. Aprovechando el momento de reflexión dentro del saco me pongo a pensar en todas las vivencias hasta ahora, en esta primera etapa del Camino Francés, en las aventuras sufridas y lo que me depararán las siguientes etapas, en lo bien que me he encontrado en esta etapa y en el buen feeling que tengo en este momento…

Finalmente, sobre las 11 de la noche la luz se apaga. Todavía no sé si es que alguien encontró el interruptor o la luz es automática, pero parece que por fin podré dormir, si es que los ronquidos y ruidos varios me dejan, claro.

Datos de la etapa:

Distancia: 77,26km
Desnivel: +1244m
Tiempo en movimiento: 5h35min
Tiempo total: 7h35min

Dinero gastado: 32,90€ (1,20€ del café en Navarrete, 2,20€ del café en Azofra, 18€ de la compra en Santo Domingo de la Calzada, 1,50€ de la cerveza en el bar del albergue, 10€ de la noche en el albergue)

Lugares donde dormir en esta etapa:

Ventosa: Albergue de Ventosa San Saturnino – c/Mayor, 33 – 941 441 899 – 10€
Nájera: Albergue de peregrinos de Nájera – Pza.Santiago – 941741184 – La voluntad / Albergue puerta de Nájera – c/Carmen, 4 – 683 616 894 – 941 362 317 – 10€ / Albergue nido de cigüeña – c/Cuarta San Miguel, 4 – 941 896 027 – 10~15€
Azofra: Albergue de peregrinos de Azofra – c/Las Parras, 7 – 941379220 – 10€
Cirueña: Albergue Victoria – Prado San Andrés, 10 – 941426105 – 10€ / Albergue Virgen de Guadalupe – c/Barrio Alto, 1 – 638924069 – 13€
Santo Domingo de la Calzada: Albergue Cofradía del Santo – c/Mayor, 38 – 941343390 – 7€ / Albergue Abadía Cisterciense – c/Mayor, 29 – 941 340700 – La voluntad
Grañón: Albergue de peregrinos San Juan Bautista – Junto a iglesia – 941420818 – La voluntad / Albergue Ave de Paso – c/El Caño, 18 – 666801051 – 8€ / Albergue casa de las sonrisas – c/Mayor, 16 – 687877891 – La voluntad
Redecilla del Camino: Albergue Essentia – c/Mayor, 34 – 606046298 – 10€ / Albergue de peregrinos San Lázaro – c/Mayor, 24 – 947 58 52 21 – 947 58 80 78 – 5€
Castildelgado: Albergue Bideluze – 616647115 – 10€
Viloria de Rioja: Albergue Acacio & Orietta – c/Nueva, 6 – 947585220 – 6€ / Albergue Parada Viloria – c/Bajera, 37 – 639 451 660 – 610 625 065 – 5€
Villamayor del Río: Albergue de Villamayor del Río San Luis de Francia – Ctra.Quintanilla – 947.580.566 – 659967967 – 5€
Belorado: Albergue Cuatro Cantones – c/Hipólito López Bernal, 10 – 947580591 – 12€ – Piscina – Desayuno buffet / Albergue a Santiago – Camino Redoña – 947 562164 – 10€ – Piscina / Albergue peregrinos parroquial – Junto iglesia – 947580085 – La voluntad / Albergue cicloturista el Salto – Camino de los cauces – 947614324 – 15€
Tosantos: Albergue parroquial San Francisco de Asís – c/Sta.Marina – 947580371 – La voluntad / Albergue los Arancones – c/Iglesia – 693299063 – 947581485 – 10€
Villambistia: Albergue San Roque – Pza.Mayor – 656 930 220 – 6€
Espinosa del Camino: Albergue la Campana – 678479361 – 5€ – (no sé si tienen sitio para las bicis)
Villafranca Montes de Oca: Albergue San Antón Abad – c/Hospital, 4 – 947 582 150 – 10€

Continúa tu lectura sobre el Camino de Santiago en bici con la etapa anterior, la etapa siguiente, o la ficha del viaje.

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