Camino de Santiago en bici, Etapa 1: Martorell – Cervera

Camino de Santiago en bici, Etapa 1: Martorell – Cervera

Ha llegado el día. Son las 8:30 de la mañana, y las ganas se juntan con los nervios. Ultimo los preparativos, repaso mentalmente que no me deje nada esencial (lo otro se puede comprar de camino) y acabo de cerrar las bolsas. Hoy empieza mi Camino de Santiago en bici, con el Camí de Sant Jaume desde Martorell como primer plato.

He quedado a las 9 con Xavi para que me acompañe un trozo del camino, y a esa hora está en el punto acordado, puntual a la cita.

– ¿Nervioso?
– Un poco sí, tanto tiempo preparando esto… ¡y salgo hoy!

Vamos andando hasta el ayuntamiento mientras comentamos un poco la jugada. Que si las bolsas pesan la hostia, que se me hace rara la bici con estos bultos… Sinceramente sé que fue un fallo no haber hecho por lo menos una vuelta de prueba con todo cargado, pero no tuve el tiempo (o las ganas) para prepararlo tan bien como me hubiese gustado. Por lo menos las alforjas sí las había probado, y sabía cómo se montaban y desmontaban, cómo se cerraban, que aguantaban un trote normal de cualquier pista de tierra y demás. Nuria nos acompaña hasta el punto de partida.

Parece que el sábado hay mercado y están montando las paradas. Le pedimos a Nuria que nos eche una foto en el punto de partida, ¡la primera foto del Camino!

Inicio del Camino de Santiago en Martorell
Antes de arrancar

Entro en el ayuntamiento a sellar. Hay dos mujeres que no saben muy bien cómo funciona eso. Normal… no creo que haya muchos colgaos que empiecen el Camino en Martorell. Me dan el sello porque ellas no quieren liarla, y el primer sello de mi credencial lo pongo yo. A las 9:20 nos despedimos de Nuria y empezamos a rodar. ¡Esto ya ha empezado!

Salimos de Martorell por una pista que va paralela al río Anoia, y ahí me acuerdo que debo llevar una piedra conmigo para echarla en la Cruz de Hierro. Pillo la piedra y seguimos el camino, que sino no me deshago de mis pecados, jajaja.

Seguimos la pista mientras me voy acostumbrando al manejo de la bici con el peso extra en la rueda trasera y el manillar.

Este tramo de la ruta no quise hacerlo pasando por Montserrat porque me suponía subir mucho trozo “de gratis” nada más empezar, así que fui buscando tracks “pisteros” en wikiloc y los uní hasta llegar a Igualada, donde empalmaría con el Camino Catalán. El problema de estas cosas es que pese a que en internet ponga que es de dificultad “fácil”, las rutas estaban pensadas para ir con la MTB en una ruta de domingo y no con 15kg de equipaje. Así que tocaba pasar por Espiells a través de un camino un poco roto (y un poco trampa), pero que en otro momento me hubiese divertido más.

Camino de Sant Jaume Sesoliveres, en el kilómetro 17, se me engancha uno de los pulpos del portabultos a un radio de la rueda (todavía no sé cómo, lo prometo). Noto como la bici se frena y se oye el hostión de la goma del pulpo partiendo. Por suerte no pasó nada, ni daños físicos ni materiales, pero menuda manera de empezar… ¡Fue un sustillo para mantenerme alerta!

Cruzamos Sant Jaume, donde parece que hay algún tipo de fiesta de pueblo, y rodamos un buen rato por asfalto por la carretera del Badorc. Llevamos apenas 24 kilómetros y estoy más cansado de lo que creía. ¿Será por el peso extra, o que no me acostumbro al desarrollo, o que he dormido poco con los nervios…?

En el kilómetro 27 Xavi me deja para desviarse a casa, y sin saberlo empezaré a rodar solo durante varios días.

Despedida en el Badorc
(Gracias crack, eres un grande)

Tras una ligera subida me encuentro rodando en una pista entre fincas. En un desvío me paso de largo sin saberlo y acabo en la puerta de un terreno… de donde sale un pastor alemán lanzado hacia mí. Por suerte una valla me separa del perro y no tengo que acabar mi aventura aquí, ¡pero joer qué susto! Tras tomar el desvío correcto la pista acaba en una especie de descampado, donde veo que hay una especie de chabola, una caravana, una furgoneta vieja hecha polvo… Creo que me he equivocado, y si no salgo de aquí quizás sale un colgao con una escopeta o algo así jajaja

El track del GPS marca que justo al entrar al descampado gire a la derecha y baje hasta el río/riera, pero no veo ningún camino. 20 metros antes hay un desvío hacia lo que parece una finca particular, pero la pista tiene una cadena y pone que está prohibido el paso. Saco el móvil para buscar algún tipo de camino en la vista satélite de Google Maps, pero no se ve un pedo.

“Bueno, parece que la pista con la cadena baja hasta la riera…”

Y para allá que voy… Pero al final no era el camino correcto.

Me acabo metiendo en la finca, y cabezón como soy y viendo la riera al fondo, sigo bajando por lo que parece un caminito al lado de un campo de ¿olivos? (ni idea… jajaja) hasta que no puedo avanzar más porque hay un muro que bajar, y más allá una zanja…

Siendo sincero por un momento pensé en seguir hacia adelante (pa’ chulo yo), pero sabía que ese no podía ser el track y tenía que volver al descampado de la caravana.

Empieza un duro empujabike hacia arriba, deshaciendo el camino entre los olivos hasta llegar de nuevo a la cadena.

Vuelvo al descampado. Echo un vistazo más de cerca y al final acabo encontrando un agujero en la valla que hay detrás de la caravana, y que parece que acaba en un sendero de bajada. ¡Y así fue! Menos mal, por fin estaba abajo. Y como todo lo que baja tiene que subir, me toca subir el primer rampote al 14% con una bici de 30kg, con las piernas ardiendo.

Por fin estoy en Vallbona d’Anoia, y sólo llevo 33km. La idea hoy es acabar en Cervera, y pese a que tenga todo el día me gustaría llegar lo antes posible. De Vallbona voy hacia Capellades y La Pobla de Claramunt resiguiendo el río Anoia. Lleno los bidones en la Pobla, que hace bastante calor y me los he acabado ya.

Llenando bidones en la Pobla de Claramunt
Llenando bidones en la Pobla de Claramunt

Al salir de la Pobla me desvío a la izquierda y empiezo a subir por una zona de vertederos/basureros/reciclaje, con una pinta bastante ghetto, con camiones aparcados por ahí, todo lleno de basura… Al acabar la subida bajo hasta Vilanova del Camí, y de ahí a Igualada. Por fin se ha acabado la zona “aventurera” del track montado a base de copia-pega-colorea, y puedo empezar a seguir el Camino de Santiago en Catalunya, Camí de Sant Jaume, o Camino Catalán.

Pero antes me paro en Igualada a comer el bocata, que el hambre ya aprieta.

Parece que el bocata me despeja un poco y no le doy tanta importancia a los primeros 46 kilómetros llenos de penurias, porque la verdad es que la ruta no la estoy disfrutando demasiado, y voy sufriendo algo más de lo que creía.

A la salida de Igualada toca ir un rato por la vía de servicio de la A2, hasta la carretera de Jorba. Jorba era una de las posibles paradas por si el tema se torcía, y es que es de los pocos sitios que tienen acogida peregrina en esta etapa. Por suerte no voy tan mal y paso de largo. Veo la primera señal que indica el Camino de Sant Jaume, las primeras flechas amarillas, y sinceramente, ¡qué ilusión más tonta me hizo!

Cami de Sant Jaume en Jorba

Hago un par de fotillos y sigo por el desvío/carril bici, que da una vuelta bastante tonta. Si lo sé acorto por carretera. Empiezo a disfrutar el recorrido, ya tengo esa “sensación de Camino”.

Ahora que me doy cuenta no lo he escrito en esta entrada, pero desde el kilómetro 5 que oía un chirrido/crujido en la parte del cambio. Yo lo achacaba a que la cadena estaba seca, o las rulinas del cambio estaban algo tocadas, o que tenía el cambio mal ajustado… Pero al final no era nada de eso. Sobre el kilómetro 60, tras cruzar bajo la A2 por un túnel, pongo un desarrollo más blandito para encarar una subida, doy una pedalada fuerte y…

¡¡¡CRACK!!! Rrrrrrrrrrrrr (neumático rozando)

“Oh mierda, me cago en la hostia, ¿qué me he cargado ya?”

Algo había roto, y era algo importante porque no podía avanzar con normalidad.

Desmonto las alforjas, tumbo la bici, saco la rueda trasera… y noto que el cassette se mueve una barbaridad. Decido quitar el cierre para inspeccionarlo mejor, y el cassette se cae al suelo.

“Joder, que me he cargado el eje”

Pero no era sólo el eje, sino que el núcleo del cassette también estaba fisurado. ¿Pero cómo podía haber pasado eso? Bueno, ya estaba roto, y yo no llevo un eje de repuesto (ni creo que nadie lo lleve). Por un momento se me pasa por la cabeza abandonar. A tomar por saco todo, el lunes vuelvo al trabajo y en otra ocasión será… Pero ya he escrito antes que soy un cabezón, esto no es mi estilo.

Me acuerdo que tengo una rueda de repuesto en el balcón, la que usaba el año pasado para el rodillo, y pese a que no hayas tenido mantenimiento alguno y haya sufrido las inclemencias del tiempo en el balcón, decido que se le puede dar una oportunidad. Llamo a Nuria. Me contesta al teléfono a los dos segundos.

– ¿Qué te ha pasado ya?

Parece que se lo esperara… jajaja. No es la primera vez que tiene que venir a rescatarme, ¡se lo merece todo! Decido montar el eje lo mejor que pueda para que no moleste al rodar y quedo con Nuria en Cervera dentro de tres horas, hasta donde iré pedaleando con la calma.

Subo la Panadella poco a poco, con bastante calor y la rueda hecha polvo. Es una subida cansina por la antigua nacional, donde no me cruzo a nadie. Al llegar arriba hago una foto con el cartel y sigo mi camino. Estoy en el punto más alto de la etapa y las cosas no pueden complicarse mucho más.

La Panadella

A partir de ahora el resto de la ruta transcurre por asfalto, por la antigua N-II hasta Cervera. Con ligera tendencia a bajar llego a la provincia de Lleida y pedaleo a buen ritmo (al que me permite la rueda) hasta llegar a Cervera.

Provincia de Lleida
Entrando en Lleida por la N-II

Una vez ahí hago unas fotos, estiro, y busco el alojamiento. Hoy dormiré en la Residencia Sagrada Familia, una residencia que llevan dos monjas, que ofrece alojamiento tipo albergue para peregrinos y no peregrinos. Con la credencial son 10€ la noche, más 5€ si quieres desayunar ahí.

Cervera
¡Llegada a Cervera!

No me cuesta mucho encontrar el sitio y una de las monjas me recibe amablemente:

– ¿Vienes por Sant Ignasi o por el Apóstol?

Y yo como no tengo ni idea de lo que me está preguntando le contesto:

– No, si yo voy a Santiago…

Perdón por el retraso… jajaja. Pero no te preocupes que una hora más tarde comprendí la pregunta.

Guardo la bici en el lavabo de la entrada (sitio raro, pero sí) y me lleva a mi habitación. Es vieja pero está suficientemente bien como para pasar la noche (la habitación!).

Habitación Residencia Sagrada Familia Cervera

Tras ducharme y lavar la ropa de bici me llama Nuria, que ya está aquí con la rueda. La cambio en un parque cerca de la Residencia (cambio de cubierta, cassette, disco…), y aprovecho que ella ha venido en coche para ir al Mercadona juntos a comprar algo de comida, que mañana es domingo y estará todo cerrado (y además hará un día de mierda, pero eso todavía no lo sabía).

A las 21:00 estoy de vuelta, que las monjas cierran la puerta a las 21:30 y entonces ahí no entra ni sale nadie. Ceno algo y me voy a la cama, que mañana hay más bici y muchas ganas de seguir con la aventura.

Datos de la etapa:

Distancia: 83,71km
Desnivel: +1389m
Tiempo en movimiento: 5h31min
Tiempo total: 7h11min

Dinero gastado: 26,80€ (11,80€ de la compra, 10€ del albergue, y 5€ del desayuno de mañana)

Lugares donde dormir en esta etapa:

Igualada: Refugio de peregrinos – c/Prat de la Riba, 47 (recepción en Av.Gaudí, 26) – 938 045 515 – 10€
Jorba: Albergue Sant Jaume – Pl. de la Font, 3 – 938 094 101 / 938 094 000 – 10€
Cervera: Residencia Sagrada Familia – c/Major, 57 – 973 530 805 – 10€

Continúa tu lectura con la etapa siguiente o la ficha del viaje.

2 comentarios en “Camino de Santiago en bici, Etapa 1: Martorell – Cervera”

Deja un comentario

0

Tu carrito